lunes, 13 de febrero de 2012

Amor bloqueado-Capítulo 4


El Sol ya estaba bien alto cuándo Jeremy abrió los ojos. Tan sólo había dormido cinco horas. Gema lo había despertado para bajar a comer. Al salir de la habitación se encontró con Sophie. Seguía con la misma sonrisa que el día anterior.
-¡Buenos días! ¿A qué hora volviste?
-A las ocho. Quise venir antes, pero Rosa quería ver el amanecer.
-Que bonito. Liz me ha llamado hace nada, quiere que quedemos esta tarde.-Soltó una dulce risa.
-Me alegro. Anda, vamos a comer.
La comida, por suerte para él, no fue muy habladora, ya que le dolía la cabeza. Solo hablaron entre ellos sobre la fiesta y de nuevo volvieron al piso de arriba.
-¡Sophie, ven!-La chica entró corriendo en la habitación de Jeremy.-Las fotos ya están subidas en Tuenti.
-¿A ver?-Se sentó a su lado y los dos empezaron a ver las fotos y a hacer comentarios en cada una, riéndose. Después Jeremy creó una nueva carpeta y las metió allí.


El día de nochebuena había llegado. A Sophie le encantaba esa noche, pero le gustaba más cuando se reunía con su familia paterna para cenar. Hacía tiempo que no les veía y tenía ganas de estar con ellos. Pero esa tarde, tras despertarse de la siesta no se encontraba demasiado bien.
-Fiebre no tienes, cariño.-Gema le puso la mano en la frente para asegurarse.

-No, si lo que me duele es la garganta y un poco el oído.
-Tómate un Ibuprofeno y verás cómo se te pasa.
-Anda que ponerte mala el día de nochebuena.
-Ya lo sé papá, me da rabia.
El dolor cada vez que tragaba le fastidiaba. Por suerte, gracias al antibiótico, al cabo de una hora se fue calmando y pudo empezar a arreglarse para esa noche.
Lo primero fué darse una buena ducha para terminar de encontrarse mejor. Puso la música a tope y empezó con su trabajo: una ducha de agua caliente, la pelea con el secador-al tener el pelo largo, tardaba en secarse- después se alisó el pelo. Por último sacó la ropa, un pantalón corto marrón y una camisa dorada con un jersey negro. 
Cuándo quiso darse cuenta, la noche ya había llegado y su padre gritaba desde abajo que se dieran prisa. Al salir de la habitación abrochándose la pulsera, chocó con Jeremy que se peleaba con un botón de su camisa.
-Perdona, no te había visto.-Siguió peleándose.
-Tranquilo, estoy bien.-Le miró e hizo que parara.-Deja que te ayude.-Sus manos ocuparon el lugar dónde apenas dos segundos estaban las de él y terminó la batalla con el pequeño botón.-Listo.
-Gracias. ¿Estás ya mejor?-Le quitó un mechón de la cara.
-Sí, esta noche la fiesta no se libra de mi.-Echaron a reír y Gema apareció tras ellos metiéndoles prisa.
Una vez en el coche se dirigieron a la casa de campo de los padres de Eric. Allí estaban los primos, los tíos y los abuelos paternos de Sophie, esperando para verla. Nada más bajar del coche, la pequeña de todos salió corriendo a abrazarla.
-¡Prima, te echaba de menos!
Abrazó y besó a todos los presentes, y cuándo vió a su primo mayor, se fundieron en un cálido abrazo. Alegres entraron en el salón dónde una gran mesa les esperaba llena de cómida.
La cena fue tal y cómo ella la recordaba. Todos hablando con todos, cenando y riendo y pensando que les traería esa noche Papá Noel.
Miraba a su familia, a sus primas, y se preguntaba "¿Cómo han cambiado tanto?"  Pero también ella había estado tiempo sin verlas, es normal que cambiaran. Todos cambian con el paso del tiempo, incluso ella.
Casi era media noche. Salió fuera a que el color de sus mejillas bajara un poco a causa de la calor de las chimeneas. Allí encontró a Jeremy, fumando y hablando con su primo.
-¿Qué haces aquí?
-Hacía mucha calor ahí dentro. ¿Y vosotros?
-Hablábamos un rato.-Su primo le pasó el brazo por los hombros-
-¿Esta noche vienes a la fiesta? Tienes que venir, le he dicho a Liz que hirías.
-Sí, claro que sí.
Siguieron un rato más fuera, hasta que los dos "hermanos" se fueron. El primo de Sophie les llevó de vuelta a Santa Pola con su coche, ya que si lo cogían ellos, Eric y Gema no tendrían con que volver.

En la puerta de Pedal, Liz, Dylan y Aaron les esperaban. El último chico era un buen amigo de Liz, alto y moreno. Sophie y él se presentaron en la anterior fiesta pero no tuvieron más palabras.
-¡Dios que frío! ¿Cuándo llegan estos?-Liz se frotaba las manos, rojas por el frío.
En ese momento aparecieron Sophie y Jeremy y los cinco entraron en la discoteca que ya hacía un buen rato que estaba llena de gente. Las chicas volvieron al fondo del local y empezaron a bailar mientras que los chicos, en la barra, pedían las bebidas.
-¡Tengo que contarte una cosa que no le puedes decir a nadie-Gritó Liz a Sophie intentando que la escuchara por encima de la música.
-¡Vamos fuera!-En ese momento llegó Dylan con sus bebidas y tuvieron que quedarse con ellos. Jeremy apareció con Rosa cogida del brazo y se pusieron a bailar. Aaron cogió a Liz cuando una canción lenta empezó a sonar y sin darse cuenta desaparecieron. Entonces Dylan la miró sonriendo y se acercó a ella.
-Nos hemos quedado solos, ¿te apetece bailar esta?-La acercó a él y empezaron a bailar esa canción lenta que aún no había terminado.
Sophie se sonrojó pero gracias a que no había mucha luz allí, Dylan no se dio cuenta. Siguieron bailando las siguientes canciones pero un poco más a su bola, a la vez que bebían y bebían más.
De repente todo se volvió borroso para Sophie y casi cae al suelo, por suerte, Aaron llegaba en ese momento con Liz y la cogió antes de caer.
-¿Estás bien?
-Estoy mareada.
-¡Estás ardiendo!-Liz posó su mano en su cara-Dylan busca a Jeremy.
El muchacho fue en busca de su amigo, lo encontró bajo el hueco de la escalera, besando a Rosa.
-Jer, Sophie se ha mareado. Está ardiendo, creo que tiene fiebre.
La chica le fulminó con la mirada, pero él salió corriendo en busca de su hermana. Una vez que la vio, sentada en un banco se calmó un poco más pero no del todo.
-¿Qué ha pasado?
-Se ha mareado y casi se cae al suelo. Por suerte llegué a tiempo y la cogí.-Aaron y Dylan estaban frente a ella mientras Liz, sentada a su lado, le acariciaba el pelo.
-Creo que deberías llevarla a casa, te dejo mi coche.-Dylan le dio las llaves. Jeremy se acercó a ella y la cogió en brazos, haciendo caso omiso de sus quejas.
-Voy contigo.-Liz se levantó del banco.
-No, mejor no. Me quedaré con ella.
-Pues voy yo contigo.-Rosa salió de detrás de los chicos.
-No, la llevo y ya me quedo en casa, yo también estoy cansado y mañana tengo que madrugar.-Miró a su mejor amigo, quien con tan solo una mirada comprendió a que se refería.
-Pero si yo…
-Rosa, he dicho que no vienes. Ya son casi las cinco, llevo a Sophie a casa y me quedo allí. ¿Lo repito?-Esa pregunta sorprendió a todos, ya que lo dijo bruscamente y él nunca le había negado nada a su novia, la cual se marchó enfadada.
Una vez en casa, dejó a Sophie sobre la cama y la tapó. Cuando el termómetro pitó, Jeremy vio que la muchacha tenía 38 grados de fiebre. Le dio una pastilla que lograría bajarle la fiebre y con un beso que le dio en la frente, la dejó en su habitación descansando y se dirigió a la suya observando esa fotografía de su mesilla.

jueves, 2 de febrero de 2012

Amor bloqueado-Capítulo 3

La puerta de la discoteca se empezaba a llenar de gente. Algunos iban ya con vasos en la mano, otros entraban y salían mostrando sus pulseras.
Cuando el Volkswagen azul oscuro apareció por allí, todos se giraron. Todos conocían el coche del profesor y también quién lo conducía en ese momento. Aparcó enfrente de un grupo de chicos y chicas que estaban haciendo botellón. Del coche bajó una pareja, ambos con chaquetas de cuero. Él era alto y a pesar de que ella se había puesto tacones, aún no le alcanzaba.
Sophie miró a Jeremy un poco nerviosa, él la calmó con una sonrisa.
-¡Por fin llegas Jeremy!-Un chico de la misma altura que él se les acercó.
-Tampoco he llegado tan tarde. Dylan, ella es Sophie, la hija de Eric.
-¿Eric?-La miró de arriba abajo.- ¿El marido de tu tía? ¿El profesor de historia?-La chica asintió y Jeremy soltó una carcajada.
-¿A qué otro Eric conoces que me deje el coche?
-Encantado, soy Dylan.-Le dio dos besos a Sophie.-Vamos, están allí todos y pronto se acabarán la bebida.
Se acercaron a los demás y todos empezaron a saludar a Jeremy. Sophie sentía como algunos la miraban. Jeremy la sacó de aquella batalla de miradas. De nuevo le presentó al resto de chicos y chicas.
-Liz, mira esta es Sophie, la hija de Eric.-Una chica de pelo castaño oscuro y liso se le acercó y le dio dos besos sonriendo.
-Encantada.
-Oye Liz, tengo que ir a buscar a Rosa. ¿Te quedas con ella? Cuídamela que no conoce a nadie.-Soltó una carcajada y se fue.
Las chicas se sonrieron. Ambas iban con el pelo liso y unos tacones similares.
-¿Quieres?-Le tendió el vaso a Sophie, que asintió sonriente.- ¿Llevas mucho por aquí?
-He llegado esta tarde. Quería pasar una temporada con mi padre.
-Pero tú no estabas en la boda, ¿verdad?-Bebieron a la vez.
-No… Mi madre no me dejó, tenía cómo envidia. Discutí con ella y todo. No sabes lo que me costó convencerla para que me dejase venir.-Rieron.
-Eres de Madrid, ¿no? Supongo que haces bien cambiando de aires. Aquí te lo pasarás bien.
-¿De qué hablan señoritas?-Dylan apareció por detrás de Liz.
-De nada que te importe. Este es Dylan, mi hermano.-Lo apartó.
-Lo sé, Jeremy nos ha presentado antes.-Se miraron.
-Bueno chicas, ¿vamos a la discoteca ya? ¿O pensáis quedaros aquí?
-¡Vamos, vamos!-Liz cogió la mano de Sophie riendo y se dirigieron a la puerta de Pedal.
Una vez dentro, la música ya estaba a todo volumen y gente bailando por todos lados. Esquivando todos los brazos e intentando no recibir ningún codazo, llegaron los tres al final del local, al lado de la barra, dónde estaba el DJ.
Empezaron a bailar y Dylan trajo una copa más para cada uno. Al rato apareció Jeremy, con una chica de pelo rizado. Como hizo con los otros, se la presentó a Sophie. Se llamaba Rosa, y era la novia de Jeremy.
Sophie sonrió, pero Liz la cogió y se la llevó fuera de allí.
-No la soporto.
-¿Por qué? Parece simpática.
-Tú no la conoces, pero es muy manipuladora. Si ella dice que sí y Jeremy que no, te aseguro que al final acabará diciendo que sí.
-Vaya…-Miró a la puerta, a la gente que salía.
Todo era distinto a lo que ella vivía en Madrid. Pero, aún así, esa noche se lo estaba pasando bien.
Cuando decidieron entrar, Jeremy salía y cogió a Sophie del brazo apartándola de todos y de la música.
-He llamado a tu padre y le he convencido de que te deje una hora más, he visto que te lo pasas bien con Liz y Dylan.
-Sí, me han caído bien.
-¡Eh Niko!-Un chico que estaba a punto de entrar se acercó a ellos.-Sophie, él es Niko, está en mi clase.
Una vez más, dio dos besos a algún nuevo conocido, siempre sonriendo a pesar de que el alcohol ya empezaba a subir.
Niko y ella entraron juntos, pero al estar dentro cada uno se fue por su lado. Dylan se le acercó por detrás y empezaron a bailar. Liz sacó la cámara y empezaron a hacerse fotos. Jeremy se les unió también. Rosa había desaparecido y eso a Liz la calmó un poco. Sophie y él bailaban juntos, Liz estaba con sus amigos sin separar mucho de ellos y Dylan iba detrás de una chica que pasaba un poco de él-
Entonces Sophie notó vibras el móvil. Era hora de irse. Miró a Jeremy, que con tan sólo una mirada lo entendió y asintió. Se despidieron de todos y salieron fuera.
De la nada apareció Rosa.
-¿Dónde vas?
-Voy a llevar a Sophie a casa.
-Voy contigo.
-No hace falta. Vuelvo enseguida.-Ambos se dirigían al coche pero Rosa detuvo a Jeremy.
-He dicho que voy contigo.-Le miró desafiante.
-Está bien, sube.
Obligó a Sophie a ir detrás. El regreso a casa no fue como la ida. Esta vez todo estaba en silencio. Ella no se atrevió a decir nada, sólo al llegar que lo único que dijo fue un “gracias” y un “hasta luego”. Después entró en casa, quitándose los tacones para no hacer ruido. Todo estaba en silencio. Subió despacio las escaleras y logró llegar a su habitación. Tras ponerse el pijama dejó la ropa encima del escritorio y se metió en la cama, fundiéndose en un plácido sueño.

Amor bloqueado-Capítulo 2

Tras colocar todas sus cosas se acercó a la ventana y observó el color del mar y el cielo, rosa y lila a la vez, a causa de que el Sol se estaba escondiendo para dar paso a la noche.
En ese momento,  Jeremy entró en su habitación.
-Hay una fiesta esta noche en Pedal, Eric ha pensado que tal vez te apetezca venir conmigo.
-Soy menos, no puedo entrar en las discotecas para mayores.
-Esta fiesta es para los estudiantes. A partir de los 15 años pueden entrar.
-Bueno, está bien.-Se sonrieron.
Bajaron juntos las escaleras y Sophie se fijó que la casa estaba decorada con los adornos navideños. Al llegar al salón se quedó mirando a una de las esquinas y luego a su padre.
-¡Ese árbol es enorme!
-Lo sé, es como los que a ti te gustan.-Se acercó y le dio un beso en la cabeza.
Mientras Gema preparaba la cena, Eric corregía los exámenes de sus alumnos y Jeremy y Sophie hablaban animadamente.  Él le hablaba de sus amigos, las fiestas y el instituto. Ella le contaba lo mismo, pero de Madrid. Eran totalmente distintos, pero a la vez iguales.
En ese momento, al chico le sonó el móvil; Sophie fue a ayudar a Gema.
-¿Qué pasa Dyl?
-Jer, tío, estoy comprando las entradas para Nochevieja, ¿compro la tuya?
-¡Claro! Pero cómprame dos.-Se giró y miró a Sophie, que conversaba animadamente con su tía.-Esta noche te explico.-Colgó y siguió mirando a la muchacha. Sonriendo se dirigió a su cuarto.
-¿Te gusta tu nueva habitación, Sophie?-Gema estaba sacando los cubiertos del lavavajillas.
-Sí, es más grande que el de Madrid. Tenía ganas de volver.-Ayudó a secarlos y ponerlos en la mesa.
-Jeremy me ha dicho que vas a ir a la fiesta de esta noche. Puede presentarte a sus amigos.
-Sí, la verdad es que no me vendría mal conocer gente nueva.
-Verás cómo lo pasas bien. Jeremy está teniendo una mala racha, está algo rebelde últimamente, pero es un cielo.
Al rato los cuatro estaban sentados en la mesa, disfrutando de la deliciosa cena de Gema.
-¿Vais a ir con Jeremy a la fiesta de esta noche?
-Sí, papá.
-Ten cuidado con lo que haces, no bebas nada con alcohol y no sueltes el vaso.
-Papá, tengo 17 años, he salido más veces de fiesta y sé lo que tengo que hacer y lo que no. ¡No seas como mamá!
-Además Eric, Jeremy va con ella, y él tiene ya los 18.-Gema intentó tranquilizarlo.
-Sí, tranquilo, yo la vigilo.-El muchacho se metió un trozo de carne en la boca.
-Tiene los 18, y todos los de esa edad ¡hacen locuras!
-Papá, ¿entonces cuándo yo cumpla los 18 también haré locuras? ¿Te crees que no las hago ahora?-El hombre se quedó sorprendido.-Confía en nosotros.-Miró al chico que le sonrió.
-Si no me queda otra…-Suspiró.-Pero a las tres te quiero en casa.
La chica asintió y siguieron cenando, con otros temas de conversación. Al terminar, los jóvenes fueron a sus respectivas habitaciones para arreglarse.

Ya era noche cerrada. Jeremy miraba los coches que pasaban mientras escuchaba la música de fondo. Al girarse, su vista se fue hacia su mesita de noche. La foto que había en ella. La miró fijamente durante un rato. Desde hacía dos años les echaba de menos. Pero en esas fechas era cuando más los extrañaba. “¿Por qué os habéis ido?” se preguntaba una y otra vez.
Dejó sus pensamientos a un lado y se centró en la fiesta. Sacó la ropa y se fue a la ducha.
Bajo el agua caliente pudo desconectar de todas sus preocupaciones y relajarse, aunque no todo lo que a él le hubiera gustado. Había quedado a las doce de la noche con sus amigos y quedaban cuarenta y cinco minutos.
Media hora después, se encontraba en la puerta de Sophie.
-¿Estás lista?
-¡Un momento!-Al segundo abrió la puerta.-Ya.
Bajaron, una vez más, corriendo las escaleras. Jeremy cogió las llaves del coche y salieron.
-¡Eric, nos vamos! ¡Cojo tu coche!
Al hombre no le dio tiempo a responder, ya había cerrado la puerta. Miró a su esposa y echaron  a reír mientras volvían la vista de nuevo a la televisión. La película de esa noche estaba interesante.
Jeremy conducía rápido. Sophie le miraba y miraba la carretera. Le gustaba esa sensación. Le acababa de conocer, pero sentía que estaría segura con él, al fin y al cabo, sería como su hermanastro.