Tras colocar todas sus cosas se acercó a la ventana y observó el color del mar y el cielo, rosa y lila a la vez, a causa de que el Sol se estaba escondiendo para dar paso a la noche.
En ese momento, Jeremy entró en su habitación.
-Hay una fiesta esta noche en Pedal, Eric ha pensado que tal vez te apetezca venir conmigo.
-Soy menos, no puedo entrar en las discotecas para mayores.
-Esta fiesta es para los estudiantes. A partir de los 15 años pueden entrar.
-Bueno, está bien.-Se sonrieron.
Bajaron juntos las escaleras y Sophie se fijó que la casa estaba decorada con los adornos navideños. Al llegar al salón se quedó mirando a una de las esquinas y luego a su padre.
-¡Ese árbol es enorme!
-Lo sé, es como los que a ti te gustan.-Se acercó y le dio un beso en la cabeza.
Mientras Gema preparaba la cena, Eric corregía los exámenes de sus alumnos y Jeremy y Sophie hablaban animadamente. Él le hablaba de sus amigos, las fiestas y el instituto. Ella le contaba lo mismo, pero de Madrid. Eran totalmente distintos, pero a la vez iguales.
En ese momento, al chico le sonó el móvil; Sophie fue a ayudar a Gema.
-¿Qué pasa Dyl?
-Jer, tío, estoy comprando las entradas para Nochevieja, ¿compro la tuya?
-¡Claro! Pero cómprame dos.-Se giró y miró a Sophie, que conversaba animadamente con su tía.-Esta noche te explico.-Colgó y siguió mirando a la muchacha. Sonriendo se dirigió a su cuarto.
-¿Te gusta tu nueva habitación, Sophie?-Gema estaba sacando los cubiertos del lavavajillas.
-Sí, es más grande que el de Madrid. Tenía ganas de volver.-Ayudó a secarlos y ponerlos en la mesa.
-Jeremy me ha dicho que vas a ir a la fiesta de esta noche. Puede presentarte a sus amigos.
-Sí, la verdad es que no me vendría mal conocer gente nueva.
-Verás cómo lo pasas bien. Jeremy está teniendo una mala racha, está algo rebelde últimamente, pero es un cielo.
Al rato los cuatro estaban sentados en la mesa, disfrutando de la deliciosa cena de Gema.
-¿Vais a ir con Jeremy a la fiesta de esta noche?
-Sí, papá.
-Ten cuidado con lo que haces, no bebas nada con alcohol y no sueltes el vaso.
-Papá, tengo 17 años, he salido más veces de fiesta y sé lo que tengo que hacer y lo que no. ¡No seas como mamá!
-Además Eric, Jeremy va con ella, y él tiene ya los 18.-Gema intentó tranquilizarlo.
-Sí, tranquilo, yo la vigilo.-El muchacho se metió un trozo de carne en la boca.
-Tiene los 18, y todos los de esa edad ¡hacen locuras!
-Papá, ¿entonces cuándo yo cumpla los 18 también haré locuras? ¿Te crees que no las hago ahora?-El hombre se quedó sorprendido.-Confía en nosotros.-Miró al chico que le sonrió.
-Si no me queda otra…-Suspiró.-Pero a las tres te quiero en casa.
La chica asintió y siguieron cenando, con otros temas de conversación. Al terminar, los jóvenes fueron a sus respectivas habitaciones para arreglarse.
Ya era noche cerrada. Jeremy miraba los coches que pasaban mientras escuchaba la música de fondo. Al girarse, su vista se fue hacia su mesita de noche. La foto que había en ella. La miró fijamente durante un rato. Desde hacía dos años les echaba de menos. Pero en esas fechas era cuando más los extrañaba. “¿Por qué os habéis ido?” se preguntaba una y otra vez.
Dejó sus pensamientos a un lado y se centró en la fiesta. Sacó la ropa y se fue a la ducha.
Bajo el agua caliente pudo desconectar de todas sus preocupaciones y relajarse, aunque no todo lo que a él le hubiera gustado. Había quedado a las doce de la noche con sus amigos y quedaban cuarenta y cinco minutos.
Media hora después, se encontraba en la puerta de Sophie.
-¿Estás lista?
-¡Un momento!-Al segundo abrió la puerta.-Ya.
Bajaron, una vez más, corriendo las escaleras. Jeremy cogió las llaves del coche y salieron.
-¡Eric, nos vamos! ¡Cojo tu coche!
Al hombre no le dio tiempo a responder, ya había cerrado la puerta. Miró a su esposa y echaron a reír mientras volvían la vista de nuevo a la televisión. La película de esa noche estaba interesante.
Jeremy conducía rápido. Sophie le miraba y miraba la carretera. Le gustaba esa sensación. Le acababa de conocer, pero sentía que estaría segura con él, al fin y al cabo, sería como su hermanastro.
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