La puerta de la discoteca se empezaba a llenar de gente. Algunos iban ya con vasos en la mano, otros entraban y salían mostrando sus pulseras.
Cuando el Volkswagen azul oscuro apareció por allí, todos se giraron. Todos conocían el coche del profesor y también quién lo conducía en ese momento. Aparcó enfrente de un grupo de chicos y chicas que estaban haciendo botellón. Del coche bajó una pareja, ambos con chaquetas de cuero. Él era alto y a pesar de que ella se había puesto tacones, aún no le alcanzaba.
Sophie miró a Jeremy un poco nerviosa, él la calmó con una sonrisa.
-¡Por fin llegas Jeremy!-Un chico de la misma altura que él se les acercó.
-Tampoco he llegado tan tarde. Dylan, ella es Sophie, la hija de Eric.
-¿Eric?-La miró de arriba abajo.- ¿El marido de tu tía? ¿El profesor de historia?-La chica asintió y Jeremy soltó una carcajada.
-¿A qué otro Eric conoces que me deje el coche?
-Encantado, soy Dylan.-Le dio dos besos a Sophie.-Vamos, están allí todos y pronto se acabarán la bebida.
Se acercaron a los demás y todos empezaron a saludar a Jeremy. Sophie sentía como algunos la miraban. Jeremy la sacó de aquella batalla de miradas. De nuevo le presentó al resto de chicos y chicas.
-Liz, mira esta es Sophie, la hija de Eric.-Una chica de pelo castaño oscuro y liso se le acercó y le dio dos besos sonriendo.
-Encantada.
-Oye Liz, tengo que ir a buscar a Rosa. ¿Te quedas con ella? Cuídamela que no conoce a nadie.-Soltó una carcajada y se fue.
Las chicas se sonrieron. Ambas iban con el pelo liso y unos tacones similares.
-¿Quieres?-Le tendió el vaso a Sophie, que asintió sonriente.- ¿Llevas mucho por aquí?
-He llegado esta tarde. Quería pasar una temporada con mi padre.
-Pero tú no estabas en la boda, ¿verdad?-Bebieron a la vez.
-No… Mi madre no me dejó, tenía cómo envidia. Discutí con ella y todo. No sabes lo que me costó convencerla para que me dejase venir.-Rieron.
-Eres de Madrid, ¿no? Supongo que haces bien cambiando de aires. Aquí te lo pasarás bien.
-¿De qué hablan señoritas?-Dylan apareció por detrás de Liz.
-De nada que te importe. Este es Dylan, mi hermano.-Lo apartó.
-Lo sé, Jeremy nos ha presentado antes.-Se miraron.
-Bueno chicas, ¿vamos a la discoteca ya? ¿O pensáis quedaros aquí?
-¡Vamos, vamos!-Liz cogió la mano de Sophie riendo y se dirigieron a la puerta de Pedal.
Una vez dentro, la música ya estaba a todo volumen y gente bailando por todos lados. Esquivando todos los brazos e intentando no recibir ningún codazo, llegaron los tres al final del local, al lado de la barra, dónde estaba el DJ.
Empezaron a bailar y Dylan trajo una copa más para cada uno. Al rato apareció Jeremy, con una chica de pelo rizado. Como hizo con los otros, se la presentó a Sophie. Se llamaba Rosa, y era la novia de Jeremy.
Sophie sonrió, pero Liz la cogió y se la llevó fuera de allí.
-No la soporto.
-¿Por qué? Parece simpática.
-Tú no la conoces, pero es muy manipuladora. Si ella dice que sí y Jeremy que no, te aseguro que al final acabará diciendo que sí.
-Vaya…-Miró a la puerta, a la gente que salía.
Todo era distinto a lo que ella vivía en Madrid. Pero, aún así, esa noche se lo estaba pasando bien.
Cuando decidieron entrar, Jeremy salía y cogió a Sophie del brazo apartándola de todos y de la música.
-He llamado a tu padre y le he convencido de que te deje una hora más, he visto que te lo pasas bien con Liz y Dylan.
-Sí, me han caído bien.
-¡Eh Niko!-Un chico que estaba a punto de entrar se acercó a ellos.-Sophie, él es Niko, está en mi clase.
Una vez más, dio dos besos a algún nuevo conocido, siempre sonriendo a pesar de que el alcohol ya empezaba a subir.
Niko y ella entraron juntos, pero al estar dentro cada uno se fue por su lado. Dylan se le acercó por detrás y empezaron a bailar. Liz sacó la cámara y empezaron a hacerse fotos. Jeremy se les unió también. Rosa había desaparecido y eso a Liz la calmó un poco. Sophie y él bailaban juntos, Liz estaba con sus amigos sin separar mucho de ellos y Dylan iba detrás de una chica que pasaba un poco de él-
Entonces Sophie notó vibras el móvil. Era hora de irse. Miró a Jeremy, que con tan sólo una mirada lo entendió y asintió. Se despidieron de todos y salieron fuera.
De la nada apareció Rosa.
-¿Dónde vas?
-Voy a llevar a Sophie a casa.
-Voy contigo.
-No hace falta. Vuelvo enseguida.-Ambos se dirigían al coche pero Rosa detuvo a Jeremy.
-He dicho que voy contigo.-Le miró desafiante.
-Está bien, sube.
Obligó a Sophie a ir detrás. El regreso a casa no fue como la ida. Esta vez todo estaba en silencio. Ella no se atrevió a decir nada, sólo al llegar que lo único que dijo fue un “gracias” y un “hasta luego”. Después entró en casa, quitándose los tacones para no hacer ruido. Todo estaba en silencio. Subió despacio las escaleras y logró llegar a su habitación. Tras ponerse el pijama dejó la ropa encima del escritorio y se metió en la cama, fundiéndose en un plácido sueño.
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